Estar en la escuela parece ser algo obligado, nosotros no lo decidimos y nos supone un gran esfuerzo tener que madrugar, estudiar y ser evaluados; esta percepción a lo largo del tiempo cambia. A medida que creces te das cuenta de la necesidad que se tiene de aprender y que el esfuerzo siempre tiene una recompensa, sobre todo a largo plazo.
Es una vía para conseguir un futuro, un sueño o simplemente una opinión que te complementan como persona. Este premio se basa en eso: en pequeña medida se ve reflejado y recompensado el tiempo dedicado, la superación y el empeño realizado tanto por alguna cosa por la que mostramos curiosidad como por aquello que consideramos poco interesante.
Creo que este premio es un punto de partida para hacer ver a la gente que no solo destacan aquellos que no hacen las cosas bien y siempre llaman la atención de profesores y alumnos. En el instituto siempre se habla de castigos, pero ¿por qué no se va a poder hablar de recompensas?
Para los chicos y chicas que han ganado este año este premio, no os quedéis con el trofeo, sino con la satisfacción de uno mismo y el empujón que supone para seguir hacia delante trabajando como lo estáis haciendo. Todo aquello que os propongáis, podéis conseguirlo, por muy difícil que sea y por muchos obstáculos que se os pongan en el camino, podéis superarlo.
Y por último, dar las gracias a la familia de la profesora Mai y al instituto por brindarnos un premio diferente y gratificante.
Un saludo,
Berta Lahoz.