Escrits – Olga Santos

Me llamo Olga Santos Molina y gané el Premi Mai al esfuerzo y superación en el año 2010.

Aquel año cursaba segundo de la ESO.

Nunca fui una alumna excelente pero lo que sí me consideraba y me considero es una alumna muy aplicada que le gusta aprender cosas nuevas y creo que, sin un mínimo esfuerzo, no llega la recompensa. Y así fue, sin darme cuenta de que me estaba superando a mí misma, los profesores vieron en mí el esfuerzo que hacía.

OlgaSantos

Un día vino a clase la profesora de matemáticas y me pidió que saliera; como yo y las matemáticas nunca nos hemos llevado bien pensé que me iba a dar alguna mala noticia. Me dijo que fuese al departamento de matemáticas en la hora del patio. Durante el rato que quedaba de clase los nervios me comenzaron a surgir. Pensaba ¿por qué me querría ver? La única respuesta que encontraba era que me diría que habría sacado muy mala nota en un examen de matemáticas o que iba a suspender la evaluación.

Llegó la hora del patio y fui al seminario de matemáticas y allí estaba ella; me dijo que tenía que esperar y poco después llegó una compañera de mi clase. En ese momento no sabía por qué estaba allí. Nos dirigimos a la biblioteca y allí estaba el director y varios profesores. Nos sentamos y nos dijeron que habíamos sido ganadores del Premio Mai.

Nunca antes había oído hablar de ese premio, pero en ese momento nos lo explicaron.

Cuando salí al patio fui corriendo hacia mis amigos a explicarles que había ganado un premio, pero no me hicieron mucho caso.

El día que me entregaron el premio estaba muy nerviosa, tenía que salir a hablar en público y ni me salían las palabras, fue muy emocionante.

Me gustó que me dieran el premio por el esfuerzo que hacía y no por las notas que sacaba. Era muy satisfactorio saber que alguien valorara el esfuerzo que se hace para intentar entender una materia.

Ese esfuerzo al cabo de los años lo fui valorando más y más. Los cursos pasaban y las materias se hacían más difíciles y cada vez me tenía que esforzar más y más en intentar aprender para poder superarme a mí misma y sobre todo los exámenes.

Como he dicho antes, las matemáticas y yo nunca hemos sido buenas amigas y era mi desafío, en ese momento tenía que demostrar que podía superarme. Pero muchas veces llegaba a casa llorando y mi madre me tenía que consolar. A veces pensaba que era imposible, pero al rato veía ese premio y pensaba: me dieron el premio por alguna razón, demuéstrales que puedes ganarlo siempre, que no has dejado de ser esa alumna que se esforzaba y se superaba día a día.

Por mi propia experiencia animo a los alumnos a que nunca piensen que algo es imposible de aprobar porque, aunque parezca mentira, con esfuerzo puedes superar todas tus metas. Y, creedme, con esfuerzo todos tus logros dejan mejor sabor de boca.